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Nace un hermano

Los celos, la competencia, las fantasías normales en todo niño se pueden orientar hacia metas positivas. La importancia del nacimiento de un hermano, para los otros hijos, es un dogma aceptado en el medio cultural. hecho forma parte de la eventualidad vital de una familia, y merece la misma consideración que cualquier crisis normal del desarrollo.

En la actualidad, el auge de la planificación familiar determina una mayor jerarquización de la presencia de cada hijo, y aumenta la atención que se concede a las conductas de cada hermano.

Las fantasías infantiles

Cuando se trata de un embarazo deseado se pueden diferenciar"Nacimiento de un hermano" dos etapas: el preparto y el posparto. El período preparto plantea la necesidad de información y preparación emocional de los hermanos. Las actitudes de vergüenza, pudor y secreto fr al embarazo de la madre, no toman en cuenta la capacidad intuitiva del niño. En otras palabras, los chicos se dan cuenta antes que los padres.

Obligar a los hermanos del futuro hijo al silencio, es desestimarlos y sentar ueced difícil de borrar de la memoria infantil.

Las fantasías sexuales infantiles existen siempre, con una multiplicidad e imaginación asombrosos. Se ubican según la etapa evolutiva del niño, y las más comunes son la fecundación oral (con un beso), el embarazo oral (en el estómago), el parto anal (nació en el inodoro) o umbilical. A esto se suman algunas imágenes generadas por esquemas previos de información. Por ejemplo, el famoso cuento de la semillita origina la investigación de macetas y cultivos (confusión botánica).

La información parental no disminuye las fantasías infantiles, pero sí jerarquiza una versión de los hechos, dándole prioridad sobre las demás. El contexto y la manera en que se da la información, adquieren más importancia que su contenido. Facilitar canales de comunicación, aceptar las preguntas, contestar con seguridad y sinceridad, evitar la sensación de ser invadido por el niño y participar de los juegos infantiles que represn escenas alusivas, es favorecer la asimilación de las explicaciones paternas.

En general, es más fácil explicar cómo sale el bebé, que comentar cómo entra. La concepción es un hecho oculto en la mirada infantil (no así el embarazo), coohibición de ql niño tenga acceso a ello. Con razón se señalan las características traumáticas de la visión de la relación sexual de los padres, pero es imposible excluir la percepción intuitiva de los hijos (algo pasa ahí adentro). La curiosidad y fascinación de lo prohibido aumentan fr al embarazo materno. La información pertin ayuda a canalizar esa curiosidad infantil y respalda la confianza de los padres.

El niño percibe la aparición de un hermano como un grandioso acto de poder, en manos de semidioses, y califica las respuestas de los adultos como plenas de verdad y sabiduría. El silencio o la evitación, fr al deseo de saber y confiar, convierten un hecho precioso en vergonzoso y terrorífico.

Después de los seis o siete años, las fantasías sexuales toman otro curso. El proceso de la aparición de un hermano es tomado como objeto de investigación cultural. El interés lat del niño está centrado en el medio externo y el acceso a la cultura. La recapitulación de su propia historia puede ser estimulada por los padres (Vení, vamos a ver las fotos de cuando eras bebé), lo que resultará en un importante beneficio.

Rivalidad, competencia y celos

El período posparto presenta otras características. La presencia efectiva del bebé normalm genera fantasías de rivalidad, competencia y celos. La superposición con otros momentos del desarrollo, en que la separación de la madre es el factor común, (ingreso en el jardín de infantes, control de esfínteres, escolaridad) produce ideas de expulsión (me mandan ahí porque llegó el bebé). Pueden aparecer síntomas temporarios de regresión: succión del pulgar, pesadillas, , enuresis (incontinencia de orina), pedir chupete y lenguaje de bebé.

La tolerancia de los padres tiene límites creados por las exigencias sociales. Una madre obligada a volver a su trabajo a los tres meses del parto, está demasiado comprometida afectivam como para bancar todos los síntomas del impacto en sus hijos. La recomendacióincipal es el estímulo del juego y las dramatizaciones, con inclusión de los padres, buscando representar la situación conflictiva: regalar una muñeca a la hermanita mayor para jugar con ella al bebé, apoyar la participación en la crianza (ayúdame a cambiarlo), intercambiar roles (ahora yo soy el bebé y vos la mamá), los dibujos en conjunto, compartir los primeros cuidados al recién nacido, son todas técnicas que apoyan la elaboración infantil, en un contexto lúdico divertido para todos.

Cómo interviene la familia

El manejo de los familiares en función del nacimiento es otro factor de suma importancia. La intromisión, sutil o no tanto, en la crianza de los hijos, es habitual.

Abuelos y tíos se sin obligados a compartir el cuidado de los niños y reparten sus preferencias de acuerdo al nuevo esquema (como tu mamá está con el bebé, yo me ocupo de vos). Los chicos aprovechan la situación y obtieneebendas y regalos, pero se habrá fomentado su fantasía infantil de expulsión. mecanismo es difícil de evitar, pero requiere límites estrictos.

Existen situaciones sensibilizadoras de la repercusión de un nacimiento. Respecto de la madre, una depresión puerperal prolongada, un parto con secuelas, un bebé enfermo, crean temor en los otros hijos. En un niño cooblemas emocionales previos, el nacimiento de un hermano puede reagudizar la situación. La coincidencia de crisis del desarrollo simultáneas puede ser demasiado complicada. No se puede pelear en dos frs al mismo tiempo.

La influencia del medio social es innegable, porque incide directam en el núcleo familiar (problemas económicos, mudanzas forzosas), pero es la familia la mediatizadora entre el niño y la sociedad.

Los temores fundamentales de los padres con la llegada de un nuevo integrante a la familia, son la rivalidad y los celos entre hermanos. Surge entonces el deseo de evitarlos balanceando el amor cuidadosam, como si fuera una torta por repartir, con divisiones estrictas. Fr a este concepto se alza la noción de la carencia de frontera para los afectos, pues cada hijo despierta una nueva fu de amor.

La aceptación no existe

El hecho de la aceptación de la presencia de un hermano, por parte del niño, no existe. Ni acepta, ni deja de aceptar, simplem porque la decisión no ha pasado nunca por sus manos. Recibe al recién llegado con ganas o sin ellas, y elabora la situación como puede. La resignación de la aparición de un bebé cambia con el desarrollo, y depende del lugar y el tiempo históricos de la familia.

La dupla neonatólogo-pediatra cumple la función de orientación y apoyo a la pareja parental, en todo el proceso, siempre que sean figuras estables y de confianza para la familia.

Fu: Dr. Jorge Blidner | Soy mamá – Guía práctica de pediatría

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Un comentario

  1. cuando nació mi segundo hijo, fue tal cual las descripciones que presentan acá

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